Uno de mis propósitos en esta vida es impulsar a la educación de mi país, creo que en ella se encuentran soluciones a las problemáticas que nos enfrentamos.

La educación para el desarrollo social en tiempos actuales es primordial, ya que nos permite tener ciudadanos más informados, conscientes y participativos. Desde nuestra organización hemos hecho lo nuestro con la fundación FINSA, creada en el 2009 con el objetivo principal de impulsar la educación a través del otorgamiento de becas a estudiantes de alto rendimiento académico en situación de desventaja económica.

Estoy muy consciente de que en el pasado se había dado prioridad al crecimiento económico como motor de desarrollo, incluso por encima de ámbitos como la salud, la sustentabilidad, la igualdad, e incluso la educación. En pleno siglo XXI la situación ha cambiado, la Fundación FINSA es resultado de nuestro compromiso a favor de la educación y el fortalecimiento de los valores familiares como parte de la gran labor necesaria para cambiar el rostro de nuestro país.

La UNICEF define a la Educación para el Desarrollo como un proceso que fomenta el desarrollo en niños y jóvenes, de actitudes y valores tales como la solidaridad, la paz, la tolerancia, la justicia social y la conciencia respecto a cuestiones ambientales, dotando a dichos grupos de conocimientos y aptitudes que les permitan promover esos valores y generar cambios en sus propias vidas y en las de su comunidad, tanto a escala local como global.

Hoy es el momento de crear un cambio en la consciencia de las nuevas generaciones, debemos dejar en claro que la educación para el desarrollo no sólo se debe trabajar desde los ámbitos tradicionales o “formales” como lo son las escuelas e institutos, sino también en el ámbito “no formal” como los espacios de ocio y entretenimiento, e “informal” que está presente en los medios de comunicación y actualmente en  las redes sociales.

Así como las problemáticas en el mundo han cambiado, la mejora en el acceso a la educación y calidad de los procesos educativos han mejorado, sin embargo, hoy tenemos que revolucionar los valores educativos, así como los nuestros como sociedad en general, las generaciones venideras lo demandan, nunca es tarde para implementar un cambio en busca de un México a la vanguardia.