No cabe duda que la experiencia es proporcionada por la vida y con ella podemos darnos el permiso para equivocarnos una y otra vez.

Mientras luchemos por nuestros sueños y seamos persistentes a lo largo del camino, se está viviendo y aprendiendo, y por supuesto, es aquí donde entra uno de los valores más fundamentales en mi vida: la gratitud.

Con toda humildad, puedo afirmar que he sido afortunado, ya que hago lo que más me gusta y me siento en paz y agradecido con Dios, mi familia y todos quienes directa o indirectamente han sido parte de mi vida y el éxito de FINSA. Esto lo comparto con el único fin de demostrar que ser agradecido te muestra un mundo escondido que la mayoría no ve a simple vista.

Existe una “cadena de casualidades” que permiten que tú vivas, veas e interactúes con el mundo como lo haces actualmente, la gratitud te hace consciente de esa cadena y del mundo alrededor de ti, ya que al ser una persona agradecida, tu mente se enfoca en lo que tienes y no en lo que te hace falta; este simple hecho te permite ser una persona mucho más feliz y plena.

Al ser agradecidos desarrollamos una tendencia a ver lo bueno de las cosas, como consecuencia; logramos mantener una actitud positiva y la gratitud termina por transformar lo que tenemos en suficiente, ya sea una comida en familia o con una persona que recién acabas de conocer, por muy difíciles que sean las circunstancias estoy seguro que siempre existirá algo por lo que puedes estar agradecido.

Por último, me gustaría compartir un breve ejercicio contigo; escribe lo que tu voz interior te dice en una hoja de papel, pon tus sueños en él, escribe qué y cómo piensas lograrlo, también cómo te ves en 3 ó 5 años; Fíjate metas, léelo y úsalo para motivarte, si es necesario hacer cambios también es válido, y no lo olvides, agradece en este texto a quienes te han acompañado a lo largo de tu vida y con quienes te gustaría compartir tus futuros éxitos.